Ruta monumental

Ésta ruta también posee una importante carga histórico-cultural pero en este caso se centra más en los pequeños lugares emblemáticos que poseen grandes historias.

De este modo esta segunda ruta comienza con la visita de la Font de la Petxina, una enigmática fuente que emana agua dulce de forma constante y la cual va a parar directamente al mar. Sabemos que ésta peculiar fuente fue mandada construir por deseo de Felipe II en el siglo XVI por la inscripción que se encuentra sobre la misma.

El siguiente punto en el que debemos de pararnos se encuentra muy próximo a la fuente, se trata de el Portal de San Pedro. Puerta que en su momento fue la entrada principal al castillo y que fue mandada construir por el Papa Luna en el siglo XV. Contaba con un embarcadero ya que era el lugar en que atracaban las embarcaciones antaño para entrar directamente al castillo, pero éste dejó de utilizarse hacia el siglo XVIII.

Tras pasar por este portal llegaremos al Bufador, una formación natural creada mediante la constante erosión de las aguas marinas que ha creado un túnel conectado directamente con el Mediterráneo y en el que entran y salen constantemente las mareas creando ensordecedores sonidos.

Si seguimos caminando no podemos dejar de pasar por la calle mayor, una hermosa arteria de época renacentista que divide la ciudad y la hace más transitable, además de aportarle ese toque de urbanismo que tan sólo el renacimiento puede brindar a una ciudad.

Al final de este camino nos encontraremos con la iglesia parroquial de Santa María de Peñíscola y un antiguo palacio que actualmente hace las veces de casa consistorial. La iglesia, levantada sobre los restos de una antigua mezquita, ha tenido que ser reconstruida en varias ocasiones a causa de incendios y diversos avatares. Lo más importante de ella es tanto la combinación de los diferentes estilos en los que ha tenido que ser reconstruida (Gótico y Barroco) y los relicarios de los diferentes papas que se conservan en su interior.

Muy ceca de esta iglesia encontramos la siguiente estación de la ruta monumental, ésta es la parada frente al Portal Fosc, cuyo nombre traducido quiere decir “portal oscuro”. Es la tercera de las puertas que da acceso a la ciudad y la segunda de ellas que fue construida en época de Felipe II. Sigue el más tradicional estilo renacentista de la época a la que pertenece su factura con un espectacular almohadillado en piedra blanca. Lo más llamativo de esta puerta de acceso a la ciudad tal vez sea la forma de resolver la cubierta de la misma, mediante una bóveda interna con un llamativo ángulo de 90º.

No podemos continuar esta ruta por los monumentos más paradigmáticos de Peñíscola sin pararnos en la plaza de Santa María, a la cual se accede por la puerta de las Caseres. Ambas construcciones, de época renacentista, suponen uno de los entornos de mayor importancia histórica para la ciudad ya que aquí han sido hallados restos de la muralla romana y árabe. La cercana fuente de Dins hizo de este emplazamiento un lugar privilegiado para la fortificación. A finales del siglo XIX la plaza perdió su carácter defensivo que hasta entonces la había caracterizado lo que desgraciadamente ha facilitado su parcial deterioro. Afortunadamente ha podido ser restaurada y ésta plaza ha recuperado su aspecto original en gran parte.

Encontrándose tan cerca de ésta plaza la Fuente de Dins, resulta bastante evidente que el final del trayecto se produzca en éste lugar. Se trata de un manantial de agua dulce que ha abastecido a la ciudad de agua desde antaño, por lo tanto no es de extrañar que prácticamente toda la ciudad haya crecido en torno a este lugar, siendo desde siempre una de las zonas más protegidas y queridas del peñón. Su importancia a lo largo de los siglos ha sido tal que no es de extrañar que en éste área se hayan sucedido diferentes construcciones defensivas para protegerlo, construcciones que en han salido a la luz gracias a las restauraciones.

E.g., 19/06/2019
E.g., 19/06/2019