Historia de la ciudad

Hay pocas ciudades que conserven tan bien como Peñíscola el encanto y el enigma del pasado cuando se camina por sus ancestrales calles.

La particularidad de su situación, sobre un peñón en el mar ha favorecido notablemente que muchas culturas hayan sabido ver a lo largo de la historia, la particularidad e importancia que tiene la ciudad Peñíscola por su especial ubicación el mapa, siendo un importante enclave dentro de la costa Mediterránea a lo lardo de los siglos.

Declarada conjunto histórico artístico en el año 1972, la ciudad cuenta con innumerables edificios y hazañas históricas que nos invitan a adentrarnos en ella más como viajeros ansiosos de leyendas que como meros turistas.

A los fenicios y griegos les siguieron los romanos, los bizantinos y los árabes. Todas estas culturas ancestrales tuvieron un punto común, elegir la ciudad de Peñíscola y su abrupto castillo como enclave para sus ciudades dada la seguridad que les aportaba la fortaleza además de por las condiciones climatológicas especialmente buenas que tiene la zona: clima cálido y abundante agua dulce que emana directamente en el interior del peñón.

A los griegos se les debe de otorgar el honor de ser los poseedores del refrente escrito más antiguo en el que aparece el nombre de la ciudad, la cual aparece mencionada como Chersonesos y cuya transcripción al castellano es península. Más tarde serían los bizantinos quienes la nombrarían como “pene iscola”, esta es la traducción que le dio este nuevo asentamiento al anterior nombre griego y que quiere decir “casi isla”. De esta evolución etimológica se ha derivado al actual nombre de la ciudad.

Durante los años de ocupación árabe de la ciudad, ésta pasó a llamarse Banaskula. Los musulmanes fueron precisamente los que convirtieron a la ciudad en un puerto comercial de gran importancia que en la época de la reconquista cristiana aumentó su influencia en la costa Mediterránea.

Más tarde, serían los caballeros de la orden del Temple quienes elegirían también este particular enclave para erigir su fortaleza, aprovechando la antigua construcción de origen árabe que aquí se encontraba pero adaptándola a las necesidades que ellos tenían. Sería hacia finales del siglo XIII y comienzos del siglo XIV cuando la antigua alcazaba árabe sería reconstruida y transformada en el actual castillo medieval. Los comitentes encargados de llevar a cabo esta transformación fueron el rey Berenguer de Cardona (Maestre de la Orden del Temple en Aragón y Cataluña) y el rey Arnaldo de Banyuls (Comendador de la cuidad de Peñiscola). Pero desgraciadamente las obras del castillo no se pudieron llevar a término en esta primera fase debido a la disolución de la propia Orden por mandato de Clemente V, por lo que el castillo quedaría inacabado.

En la época de Felipe II la ciudad sufrió un nuevo refuerzo en lo que que a defensa se refiere ya que se hizo necesaria la mejora de sus murallas para protegerla de los ataques de los piratas. Tras la Guerra de Sucesión, la Guerra de Independencia y las tres Guerras Carlistas, la ciudad de Peñíscola pierde su importancia militar en favor de la ciudad portuaria de Cartagena. Pero está pérdida de importancia militar como arsenal no le perjudicó sino que con la llegada del turismo en los años 60 la ciudad sufrió un gran avance debido al componente cultural y de ocio que se desprende de este ancestral enclave. La ciudad ha sabido reinventarse constantemente, adaptando las nuevas formas constructivas al entorno histórico que la rodea y creando así un marco en el que el visitante puede disfrutar en cualquier momento de la historia y la cultura del lugar.

E.g., 17/08/2017
E.g., 17/08/2017